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lunes, 21 de noviembre de 2016

DESTROZARES. CANCIONES PARA EL FINAL DE LOS TIEMPOS - ROBE

TÍTULO: Destrozares. Canciones para el final de los tiempos
AUTOR: Robe
AÑO: 2016
ESTILO: Rock transgresivo
SELLO: El Dromedario Records

"La palabra "destrozares" es un sustantivo, pero no viene como tal en el diccionario. No pierdas el tiempo buscándola ni intentando entenderla. Solo siéntela.

En este disco hemos puesto todos lo mejor y lo más puro que tenemos dentro. Menos yo. Yo he puesto mis carencias y mis errores. He puesto mi delirio, mi falta de gusto, mi confusión, mis lágrimas, mi vanidad, mi soledad de lechuza y mis contradicciones. 

Robe atropellando a Nietzsche".

Ha transcurrido poco más de un año y Robe vuelve a lanzar un nuevo disco, "Destrozares. Canciones para el final de los tiempos". Yo sólo puedo sonreír, aunque sea una sonrisa con tintes oscuros, tintes que tiñen también las letras del cantante extremeño, pero ojo, esa oscuridad que parece emerger de lo más hondo de las entrañas de Robe también es la culpable de la brillantez de los versos. Así es su último trabajo; brillantemente oscuro u oscuramente brillante, que cada cual lo interprete a su manera.

"Lo que aletea en nuestras cabezas", como comenté en su día, era un disco que tenía una cierta continuidad con los últimos que había publicado Extremoduro, alejándose unos centímetros en su sonoridad por incluir nuevos instrumentos y otros músicos al repertorio, aunque Robe seguía escribiendo a su manera, fiel a su estilo reconocible y auténtico, pero muy volcado en todo aquello que tiene que ver, que produce, que genera y degenera el amor y sus intrincados caminos. "Destrozares. Canciones para el final de los tiempos" se aleja un poquito más aún de Extremoduro porque el rock, la guitarra y el bajo ceden protagonismo a otro tipo de cuerdas y acordes, a los vientos metálicos, a pianos, acordeones y diversos y ricos arreglos musicales (por cierto, repite la misma formación musical que en el anterior trabajo). Sus letras no han variado, el talento del de Plasencia sigue intacto, cada palabra y cada frase llevan el ADN de Robe marcado a fuego. 

"Destrozares. Canciones para el final de los tiempos" tiene un título que no lleva a engaño, que anuncia perfectamente lo que vamos a encontrar en cuanto le demos al play. Robe está cabreado, pero claro, no voy a discutirle su cabreo porque, además, comparto buena parte de ese mosqueo. Algun@s dirán que quizá es una visión un tanto negativa del mundo, que la melancolía y el pesimismo inunda sus letras, pero si echamos un vistazo alrededor o vemos las noticias de un día cualquiera... ¿alguien cree que las cosas se están haciendo bien y que la humanidad camina en la dirección correcta? Que el mundo no es de colores acabas por descubrirlo tú mismo a base de hostias, lecciones y desencuentros; no mola, pero la realidad termina poniendo las cosas en su sitio. Y obliga (iba a decir invita, pero no sería correcto) a la reflexión. Y eso hace Robe, reflexionar, quejarse, confesar y sincerarse en voz alta.

Como decía en el primer párrafo, el disco tiene un marcado contraste de luminosidad y oscuridad. Esa luz la aportan, no solamente la capacidad escriptiva (no sé si existe el palabro, pero seguro que se entiende) y descriptiva de Robe, sino también la luminiscencia que irradia de la riqueza musical. Resulta chocante porque si uno escuchara únicamente las melodías podría llegar a pensar que estamos ante un disco relativamente alegre, pero son una auténtica contraposición al desgarro y la carne viva que se percibe en sus letras. "Destrozares. Canciones para el final de los tiempos" es uno de esos discos para degustar, escuchar con atención, leer sus letras, aunque algunas de sus canciones pongan en evidencia las carencias de la sociedad, la podredumbre de la clase política y el grito de socorro desatendido de un mundo en lenta agonía medioambiental.

Os dejo con el vídeo de "Por encima del bien y del mal", espero que os guste:


Roberto Iniesta es un tipo que siempre ha ido de cara, sin adornos y sin muchas concesiones y esa es una cualidad que he aprendido a valorar con el paso de los años. Me gusta Robe, me gusta mucho. Extremoduro es mi grupo de referencia y disfruto de sus trabajos, aunque los años nos hagan cambiar a todos y arañen algo de aquella furia, pero he crecido con ellos y la madurez aposenta. Yo tampoco soy el de hace 20 años, pero sigo estando en paz conmigo mismo, por eso valoro, admiro y aplaudo la evolución lógica de Extremoduro y el paso adelante de Robe a la hora de lanzar dos discos sin sus escuderos habituales, sólo por buscar un nuevo espacio en el que expresarse, sólo por inquietudes, pero sin renunciar a su pasado porque nadie dijo que la historia de la mejor banda de rock estatal haya concluido.

Gracias, Robe.

VALORACIÓN: 8'5/10

miércoles, 16 de noviembre de 2016

UN DÍA NADA MÁS - EL DROGAS

TÍTULO: Un día nada más
AUTOR: El Drogas
AÑO: 2016
ESTILO: Rock duro
SELLO: Warner Music






Reverencias, así empiezo mi entrada, rindiendo pleitesía, quitándome el sombrero y aplaudiendo merecidamente a Enrique Villarreal, El Drogas. Estamos ante un documento sonoro y visual de aúpa, en el que queda recogido el concierto que, el que fuera líder de Barricada, ofreció en Pamplona, el pasado 2 de julio de 2016. "Un día nada más", tomad buena nota del título de este apoteósico y poderoso trabajo, un momento único e irrepetible. Y no lo digo de manera gratuita, no, es un concierto único y que, desgraciadamente para tod@s aquell@s que no pudimos ir, no volverá a suceder.

Y no es que la gira haya finalizado, quedan aún unos cuantos conciertos antes de que termine el año y pasará por Madrid, Valencia, Valladolid, Zaragoza, Barcelona, Bilbao y Pamplona, de nuevo... pero dudo mucho que tengamos el placer y la suerte de ver al cartel de lujo que acompañó a El Drogas y su banda en ese concierto, ya mítico, en tierras navarras: Rosendo Mercado, Carlos Tarque (M-Clan), Fito (Fito & los Fitipaldis), Luz Casal, Kutxi Romero (Marea), Yosi (Los Suaves), Quique González, Leiva (ex Pereza), Rulo (Rulo y la Contrabanda), Ara Malikian, Carlos Escobedo (Sôber), Iván Ferreiro (ex Los Piratas), Gorka Urbizu (Berri Txarrak), Vito (Sínkope), Álvaro y Ovidi Tormo (Los Zigarros), Julieta Itoiz (La Chula Potra), Brick Paco (Benation) e Ibai (Motxila 2, un grupo formado desde la Asociación de Síndrome de Down de Navarra).

El disco, producido por Carlos Raya y que se vende en un formato molón de doble cd y doble dvd y acompañado por dos libretos de fotos del concierto, es el mejor orgasmo posible a una gira de más de 3 años que ha tenido a El Drogas presentando el disco "Demasiado tonto en la corteza", publicado en 2013 y del que ya hablé en este blog. Una fiesta, qué coño, un fiestón al que han acudido todo ese mogollón de invitados de lujo, poniendo de manifiesto no solamente el buen momento de forma de Enrique Villarreal, sino también el respeto que le profesan sus compañeros y compañeras de profesión. Rock & roll, damas y caballeros.

"Un día nada más" incluye temas de Barricada, de Txarrena, de La venganza de la abuela y de su carrera actual, así que es un repaso de más de 2 horas de duración, aunque el concierto fue más largo, mucho más largo y repartido en tres escenarios diferentes! El Drogas arropa a su banda habitual con Selva Barón y Patricia Greham (dos coristas que le dan un toque de música negra) y Germán San Martín (teclados de alto nivel), que se suman a sus compañeros de viaje: Brigi Duque (poderosa presencia y batería), Eugenio Aristu "Flako" (bajo) y Txus Maraví (guitarra).

Este es un trabajo de rock & roll auténtico, de ese rock duro que se mamó cuando Barricada irrumpió en la primera mitad de los 80, de ese que sabe al Carabanchel de Rosendo, de ese con el que se han criado generaciones posteriores como las de Fito o Kutxi y que aún dejará huella e influencia en los grupos que estén por nacer. "Un día nada más" es un pedazo de disco, 28 canciones para disfrutar y de todos los estilos: desde el rock reivindicativo, al repaso a la Guerra Civil, desde las canciones más íntimas, a la crítica política y, cómo no, los clásicos de Barricada. El que no quiera cantar o saltar, que acuda al médico porque tiene un grave problema.

Elegir una canción de las muchas que incluye el disco doble es complicado, cada uno tendrá sus preferidas y hay auténticos bombazos como "Bahía de Pasaia", "Collar abandonado", "Oveja negra", "Barrio conflictivo" o "Azulejo frío", pero yo me he decantado por "Frío" por tres motivos: el primero porque es un homenaje a Manolo Tena, el segundo porque me encanta cómo suena y el tercero por el trío de ases que acompaña a El Drogas en el escenario:


Y nada más, espero que disfrutéis del disco y si podéis verlo en directo, no os lo perdáis.

P.d.- Enrique, si me permites copiar tu estilo, te diré que ha sido un puto placer escuchar el disco, a gusto! Y te agradeceré siempre, siempre que compusieras "Cordones de mimbre" porque es una canción preciosa y porque, aunque no la olvide nunca, siempre me recuerda a mi abuela. Gracias.

VALORACIÓN: 10/10

jueves, 6 de octubre de 2016

POWERS - BRIAN MICHAEL BENDIS & MICHAEL AVON OEMING

TÍTULO: Powers
AUTOR: Brian Michael Bendis & Michael Avon Oeming
EDITORIAL: Image Comics, Icon (Marvel), Panini
AÑO: 2000 - presente
GÉNERO: Cómic







"Powers" tiene ya unos cuantos años, de hecho, en USA empezó a publicarse en el año 2000 y, si no ando equivocado, a España llegó un poco más tarde. Era el año 2002. Por aquel entonces yo no había escuchado jamás los nombres de sus autores: Brian Michael Bendis y Michael Avon Oeming. Hoy en día esos dos tipos, que para mí eran desconocidos, son dos peces gordos en el mundillo del cómic, sobre todo Bendis. Ya han transcurrido mogollón de años y "Powers" sigue con vida, fiel a su estilo, tanto en el guión como en el trazo.

A algunos quizás os suene más por la serie que estrenaron en 2015 bajo el mismo título y que, por lo que he podido oír de algunos colegas y leer en algunas páginas web, poco o nada tiene que ver con el cómic. No la he visto, así que no puedo opinar, pero con lo que me ha llegado sobre ella... dudo que le dé una oportunidad.

Pero volvamos a los cómics de Bendis & Oeming, una mezcla de novela negra, superhéroes e historias de detectives. ¿Cuál es la gracia de "Powers"? pues que la policía tiene una división encargada de investigar los casos que atañen a los superhéroes, sean estos villanos o no. Los superhéroes, más allá de ocultar sus verdaderas identidades, son personajes famosos, casi estrellas (portadas de revista, entrevistas televisivas, blogs de internet, productos de merchandising, películas, etc.), adoradas por buena parte de una sociedad que se ha habituado a verlos surcar los cielos y pelearse en mitad de a calle haciendo gala de sus poderes. Ese es, a grandes rasgos, el escenario que nos platean los autores de "Powers".

Además, nada sería lo mismo sin el dúo de protagonistas: Christian Walker y Deena Pilgrim, detectives del departamento de homicidios especializado en superhéroes. Una pareja bastante peculiar, tanto en lo físico, como en su carácter y en el modo de afrontar las situaciones... pero funcionan y con eso no me refiero a si logran resolver los casos. Es una pareja que funciona perfectamente para el lector: su relación personal y los consiguientes diálogos resultan interesantes, frescos y divertidos.

El planteamiento es original... ¿en serio la policía puede detener e interrogar a los superhéroes? al fin y al cabo son polis normales, armados con sus pistolas y su antibalas, pero ningún arma o defensa específica contra los hombres y mujeres con capa que sobrevuelan la ciudad. Con un par, sal a la calle a hacer cumplir la ley a tipos capaces de volar, desintegrarte o reventar una pared de un puñetazo.

Bendis y Oeming tienen plena libertad a la hora de desarrollar las historias y cómo explicarlas, sin demasiados tapujos y el hecho de que el enfoque y punto de partida de la serie sea novedoso, convierte a "Powers" en un producto singular. Ojo, con esto no estoy diciendo que sea una obra maestra o que cada número de la serie merezca ovaciones cerradas, simplemente quiero decir que se trata de un cómic interesante, entretenido, con un trabajo gráfico atractivo y que aporta un soplo de aire fresco al género superheroico.

Brian M. Bendis es fiel a su concepto del superhéroe, restándole ese toque de glamour y el aura de divinidad, para volverlos más mundanos y terrenales, sacando a relucir sus defectos, debilidades e incluso su lado más oscuro. Así que los humaniza, siguen siendo sobrehumanos, pero nos enseña que tienen mierda bajo la alfombra... como casi todos. Por su parte, Michael A. Oeming aporta su peculiar estilo, próximo al cartoon, y utilizando los claroscuros y las sombras con bastante acierto, tal vez no sea el mejor artista del mundillo, puede que no guste demasiado, pero a mí me parece un estilo muy efectivo, con regusto cinematográfico y apropiado para "Powers".

El cómic resulta próximo, por la fluidez de los diálogos, porque son cotidianos, porque los personajes terminan hablando posiblemente como hablarías tú con algún colega y porque además tienen un punto ingenioso y un humor negro latente.

Por todo ello, "Powers" es una lectura recomendable, pero con una última advertencia: cuando terminéis un número, dejad un tiempo hasta el siguiente porque el principal defecto de "Powers" es que tiende a repetir ciertos esquemas que, por mucho que resulten efectistas y sean novedosos, al final, podrían caer en la monotonía. Cierto que, como toda serie de detectives, el trasfondo por narices será el de resolver el caso de turno y cierto que, también como toda serie de detectives, el hilo conductor será la pareja de polis, Walker-Pilgrim. Eso implica que algunas escenas (interrogatorios, partes de la investigación, momentos en la comisaría, etc.) se repitan porque así lo demanda el cómic por mucho que haya diferentes arcos agumentales... por eso mismo conviene tomarse un respiro entre lectura y lectura de "Powers".

Espero que lo disfrutéis, salud!

VALORACIÓN: 7'5/10

viernes, 12 de agosto de 2016

THE GLORIOUS BURDEN - ICED EARTH

TÍTULO: The Glorious Burden
AUTOR: Iced Earth
AÑO: 2004
ESTILO: Power Metal
SELLO: Steamhammer/SPV







"The Glorious Burden" es, probablemente, el mejor trabajo hasta la fecha de Iced Earth, sé que es una valoración puramente personal, pero siendo seguidor de la banda de Tampa (Florida) y habiendo escuchado hasta la saciedad su extensa discografía, creo estar en condiciones de lanzar semejante afirmación sin que me rebanen el pescuezo.

Si bien el álbum comienza a tomar forma en 2002, los fatídicos acontecimientos que tuvieron lugar en New York en septiembre de 2001 comportaron, más allá de la inolvidable tragedia humana, que Matt Barlow, hasta entonces cantante, decidiera abandonar el grupo y se dedicara a echar un cable a su país pasando a formar parte del cuerpo de policía. Entonces, Jon Schaffer, papá de la criatura metalera, acudió a Tim "Ripper" Owens, ex de Judas Priest, que por entonces también andaba en el paro. Y tíos... menuda elección! Todo el talento y poderío vocal de Owens puesto al servicio de las letras y de las composiciones de Schaffer, por otro lado un guitarrista contrastado, maestro del riff e imagen icónica de Iced Earth.

"The Glorious Burden" es un disco de esos llamados conceptuales, de marcada temática militar y tintes patrióticos, lo que lo aleja del resto de la discografía de Iced Earth que siempre ha tendido a la oscuridad y a la fantasía, pero, como he mencionado antes, los atentados del World Trade Center del 11-S golpearon a la banda, no solamente con la salida de Barlow, sino también a la hora de escribir las letras. Creo que hay que añadir que este disco deja constancia o confirma la evolución musical de la banda, ya que en sus orígenes sonaba más próxima al trash metal y ha terminado derivando hacia el power metal, donde se ha afianzado sólidamente.

Los 11 cortes de "The Glorious Burden" están relacionados de alguna manera con la historia bélica que ha marcado el paso del hombre por la Tierra desde que decidimos empezar a jodernos unos a otros, con perdón. Así en el álbum tienen cabida desde Atila el Huno (el temido azote de dios), el Barón Rojo (Manfred Von Richthofen, legendario piloto alemán de la I Guerra Mundial) o la famosa batalla de Waterloo (enfrentamiento entre el ejército francés de Napoleón y una alianza comandada por ingleses y prusianos). Además contiene un homenaje a las víctimas del señalado atentado del 11-S en "When the Eagle cries", está impregnada de sentimiento, pero también de ese puntito patriótico que tanto les gusta a los americanos y que también podemos encontrar en "Declaration Day", documento con el que los americanos declararon su independencia del Imperio Británico el famoso 4 de julio de 1776, en Philadelphia, firmado por nombres tan ilustres como Franklin, Adams o Jefferson.

Ahora bien, el plato fuerte de "The Glorious Burden" es la trilogía de canciones bautizada como "Gettysburg (1863)". Para aquellos a los que este nombre no les diga nada, permitirme una pequeña lección casera de Historia: es la batalla más sangrienta de la Guerra de Secesión americana, tuvo lugar durante los tres primeros días de julio de 1863 en la pequeña ciudad de Gettysburg y enfrentó a las tropas Unionistas encabezadas por el General Meade y a los Confederados comandados por el General Lee, marcando un punto de inflexión en la guerra civil y decantando la balanza militar y política a favor los estados de La Unión y su presidente, Abraham Lincoln. Realizado este pequeño apunte histórico, analicemos la composición musical.

"Gettysburg (1863)" está dividido en tres partes, "The Devil to pay", "Hold at all costs" y "High Water mark", superando los 30 minutos de duración. Las canciones se suceden, es decir, no hay cortes entre ellas y terminan entremezclándose, dando esa sensación de conjunto en lo que supone una composición muy elaborada, no sólo musicalmente, sino también en la continuidad de las letras. Jon Schaffer quiso hacerlo a lo grande y para la trilogía decidió sumar a la fiesta a la Orquesta Filarmónica de Praga (una orquesta relativamente asidua en la colaboración con bandas metaleras), además de otros arreglos como sonidos de cañones, mosquetes, griterío en el fragor de la batalla, etc.

¿Por qué una trilogía? bueno, como he explicado antes la cruenta batalla de Gettysburg duró tres días, así que cada canción está dedicada a una de esas jornadas. Estamos ante una composición épica, grandilocuente, ambiciosa y culminante, no sólo del disco, sino de toda la discografía de Iced Earth. Más allá del trabajo de Jon Schaffer a la hora de escribir y componer, creo que nada sonaría igual sin la presencia de Tim "Ripper" Owens... el tío canta con una entrega, una potencia, una variedad vocal y una carga emocional considerable, en serio, mira que hay grandes vocalistas en el mundo del heavy metal y yo a Owens no lo tenía entre mis favoritos, pero todo eso cambió tras este disco. Merece la pena escuchar su trabajo, así que os dejo con el vídeo:


VALORACIÓN: 9/10

viernes, 29 de julio de 2016

ESTELA PLATEADA: REQUIEM - J. MICHAEL STRACZYNSKI & ESAD RIBIC

TÍTULO: Estela Plateada: Requiem
AUTOR: J. Michael Straczynski & Esad Ribic
EDITORIAL: Marvel
AÑO: 2008
GÉNERO: Cómic

"Durante incontables años, la entidad que una vez fuera conocida como Norrin Radd ha navegado a través de las galaxias, explorando la oscuridad situada entre las estrellas y asistiendo al nacimiento y a la caída de poderosas civilizaciones. Ahora, su camino está próximo a llegar a su fin".

No negaré que Silver Surfer, conocido en España como Estela Plateada, era uno de esos personajes que me dejaban tan frío como su argénteo aspecto. No había leído nada sobre él, solamente aparecía como secundario en alguno de esos cómics del Universo Marvel que tienes por casa, pero nada más... admito, incluso, que desconocía que su verdadero nombre era Norrin Radd. Y bueno, aunque había visto la película "Los 4 Fantásticos y Silver Surfer", su presencia cayó en el olvido junto como la dudosa calidad de todo el metraje.

Esta introducción no es para entonar un mea culpa, al contrario, es para ensalzar las virtudes de "Estela Plateada: Requiem" porque, desde mi más absoluto desconocimiento del personaje, me he encontrado ante un cómic que me ha sorprendido, fascinado e incluso emocionado en algunos momentos. El guión de J. Michael Straczynski me ha parecido una maravilla, cargado de profundidad, épica e intensidad, de aquellos que invitan a reflexionar. Además, el dibujo de Esad Ribic, un tipo ya consagrado en el mundillo, agranda esas sensaciones contenidas en el guión.

Como siempre, no pienso explicar absolutamente nada sobre la historia y os recomiendo que no busquéis mucha información por la red o acabaréis sabiendo casi todo lo que sucede y, creerme, vale la pena acercarse al argumento de "Estela Plateada: Requiem" desde la más completa ignorancia. En la portada podéis ver a Spiderman (de hecho, la etapa de Straczynski con el arácnido es muy destacable), pero es un simple cameo, como el que protagonizarán los 4 Fantásticos, el Doctor Extraño y, evidentemente, Galactus, meros testigos de la epopeya de Estela Plateada. Y hasta aquí la información, el resto debéis descubrirlo vosotr@s.

Es un cómic para degustar, sin prisas, acomódate y busca un rato libre porque "Estela Plateada: Requiem" requiere de una lectura sosegada que te permita, además, admirar las ilustraciones de Ribic. El guionista de New Jersey escribe una historia de un elevado nivel, tanto narrativo como emocional, de aquellas que te harán plantearte o replantearte algunas cosas y te obligarán a leer un par de veces algunos de sus diálogos. El trabajo de Straczynski está un peldaño por encima de las habituales tramas superheroicas.

Ese profundo guión de Straczynski, sumado al poderoso trazo de Ribic, hacen de este cómic una de aquellas obras que, en mi humilde opinión, todo lector debería tener en su estantería.

"Estela Plateada: Requiem" es un cómic a tener muy en cuenta, digno de la grandeza de un personaje que, tras investigar sobre su origen e historia, se rebela contra un dios, se presenta como un heraldo de la muerte -hecho que le comporta un tremendo conflicto interior por ser de naturaleza pacifista-, es capaz de salvar tanto a su planeta original como a la Tierra a cambio de ser castigado... en definitiva, un ser atormentado, sacrificado y altruista que hubiese sido digno protagonista de las tragedias de la Antigua Grecia.

Así que, partiendo de la base que Silver Surfer era un personaje al que ni me había aproximado, que sus galácticas aventuras no me atraían en absoluto y que desconocía la naturaleza original de Norrin Radd, acabaré esta entrada confesando que cuando terminé la última página de "Estela Plateada: Requiem" pensé: "joder...", pensamiento simple, sí, pero es que en aquel momento no encontré más palabras. 

VALORACIÓN: 9/10