EL BLOG DE LOS LIBROS Y LA MÚSICA

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viernes, 10 de febrero de 2017

EL RÍO DE LA LUZ - JAVIER REVERTE

TÍTULO: El río de la luz: un viaje por Alaska y Canadá
AUTOR: Javier Reverte
EDITORIAL: Debolsillo
AÑO: 2010
GÉNERO: Narrativa de viajes

"En este libro Javier Reverte descubre una Alaska mítica y salvaje a través del imprevisible y traicionero río Yukon, por el que navegó en canoa junto a un reducido grupo de aventureros. Posteriormente siguió el viaje en solitario, adentrándose en el interior de Alaska, una de las últimas fronteras de nuestra civilización. Al tiempo que viaja, Reverte rememora las historias de miles de pioneros que se dejaron la vida en la fiebre del oro, recopila las mejores historias y leyendas de un lugar mítico desde que Jack London escribiera sus célebres novelas y, también, con mucho humor se adentra en los territorios vírgenes donde reinan los temibles osos grizzlies, con la esperanza de encontrarse con ellos".

No había leído nada hasta hoy de Javier Reverte, aunque, evidentemente, conocía de sus trabajos, pero es que, básicamente, no me atraen los libros de viajes en los que una persona me explica sus vivencias, anécdotas, chascarrillos y su aprendizaje y conclusiones al final del mismo. Con esto no quiero decir que sean malos libros, no se me malinterprete, es sólo que prefiero otro tipo de lecturas.

Sí, sé que Javier Reverte escribe algo más que libros basados en viajes, pero, por azares del destino, no me había tropezado con él hasta hoy. Y ¿por qué he decidido leer "El río de la luz: un viaje por Alaska y Canadá" si también es un libro de viajes? Alaska tiene algo que poseen ya muy pocos rincones de nuestra Tierra: es salvaje, es inhóspita y el ser humano aún no ha conseguido domeñarla del todo (cosa de la que me alegro profundamente). 

Un amigo se había leído el libro de Reverte y me iba explicando pequeñas historietas sobre la fiebre del oro, los valientes e insensatos que decidieron probar fortuna, sobre el majestuoso río Yukon y sobre unas tierras habitadas por una de las especies de oso pardo más grandes y peligrosas del planeta: el grizzly. Un buen puñado de motivos que, unidos a ese halo de misterio indómito de Alaska, terminaron por convencerme para lanzarme a su lectura. En mi memoria conservaba el muy grato recuerdo de otro libro que ya reseñé en el blog: "Hacia rutas salvajes" (J. Krakauer), que también se adentraba en Alaska, así que ¿por qué no regresar allí?

El encuentro con Javier Reverte ha sido apasionante, además de didáctico, entretenido y, hasta cierto punto. adictivo. Lo he leído a ratitos, procurando no devorarlo rápidamente por miedo a saturarme del anecdotario del escritor, a caer rendido ante los obstáculos naturales de la Columbia Británica y terminar cediendo y regresando a casa como hicieron muchos aventureros y aventureras que llegaron a Norteamérica en busca de oro y volvieron con la manos vacías. Creo que he acertado leyéndolo así, he disfrutado más de cada alto en el viaje, de cada paisaje, de cada pedacito de la historia de la "Gold Rush" y de las personas que ha conocido por el camino.

Javier Reverte ha encontrado parte de su motivación personal, más allá de su pasión por los ríos, en Jack London, otro escritor y autor de obras tan famosas como "Colmillo blanco", "El lobo de mar" o "La llamada de lo salvaje". London también sufrió la fiebre del oro y hacia allí que se fue a finales del siglo XIX con su cuñado y algún compañero más, superando todas y cada una de las dificultades que le planteó el Klondike y logrando llegar hasta Dawson City, aunque una vez allí las cosas no salieran como él pretendía.

Así, de la mano, bueno, del pie, de los barcos, de los neumáticos, de las aguas, de los remos y de las canoas de Javier Reverte vamos a recorrer buena parte del quimérico, arriesgado, fatigoso y épico viaje que movilizó a unas 100.000 personas (la llamada "big stampede") durante la década de los 90 de un siglo XIX que agonizaba y de las que menos de la mitad logró alcanzar su objetivo... cuidado, cuando digo alcanzar su objetivo, me refiero a cruzar el Chilkoot Pass o las rutas alternativas existentes para llegar a Dawson City. Que luego tuvieran éxito en su búsqueda de oro, ya es otro cantar, porque eso quedó al alcance de muy pocos y si quisiéramos saber cuántos lograron de verdad amasar fortuna, la cifra estimada es de menos de medio millar. Es una etapa interesante de la historia de los Estados Unidos, sin duda.

Por eso decía que el libro de Reverte, más allá del viaje narrado, de su capacidad para transportarnos a esos paisajes y de hacernos partícipes de las peripecias que vivieron aquellos pioneros o él en sus propias carnes, tiene ese punto histórico-didáctico al salpicar el libro de curiosas e interesantes historietas sobre personajes que se hicieron famosos durante la fiebre del oro del Klondike. Eso nos permitirá conocer, a medida que el escritor va culminando las diferentes etapas de su periplo, sucesos que tuvieron lugar en las localidades y puntos geográficos, fluviales o marítimos por los que transita: Vancouver, Juneau, Skagway, Whitehorse, el White Pass, el Chilkoot Trail, el lago Laberge, el Yukon, Dawson City o Fairbanks, por citar algunas localizaciones. Os las podréis imaginar gracias a las apasionadas descripciones de Reverte, pero el libro también contiene numerosas fotografías que sirven para documentar los relatos, los paisajes y las gentes que habitan las páginas de "El río de la luz: un viaje por Alaska y Canadá".

Lectura recomendable en general, pero si os fascina esa tierra salvaje donde la naturaleza sigue siendo dueña de todo y abruma con su poderosa presencia, si Alaska es uno de aquellos destinos que tienes en mente... este libro no debería faltar en tu biblioteca.

VALORACIÓN: 8'5/10

jueves, 15 de diciembre de 2016

EN LOS CONFINES DEL MUNDO: LA ODISEA DE SIR ERNEST SHACKLETON - MALATERRE, HENRY, RICHEZ & FRASIER

TÍTULO: En los confines del mundo: La odisea de Sir Ernest Shackleton
AUTORES: Jacques Malaterre, Jean-François Henry, Hervé Richer & Olivier Frasier
EDITORIAL: Yermo Ediciones
AÑO: 2015
GÉNERO: Cómic

"'Se buscan hombres para un viaje peligroso. Sueldo exiguo, frío intenso y días de absoluta oscuridad. No se asegura retorno con vida. Honor y reconocimiento en caso de éxito'. Sir Ernest Shackleton publicó este anuncio en el periódico con el objetivo de hacer realidad su sueño, su obsesión: ser el primer hombre en cruzar la Antártida. A bordo del Endurance, Shackleton y sus tripulantes deberían demostrar su resistencia, su determinación y su aguante... y enfrentarse a sus peores miedos cuando el Endurance quedó bloqueado en un banco de hielo, sin imaginar que de aquella forma empezaba una aventura que sería recordada durante cien años".

Sir Ernest Shackleton, un pedacito de historia de la humanidad. Uno de los protagonistas y nombres más conocidos de la llamada "Edad heroica de la exploración de la Antártida", un intenso período de expediciones geográficas y científicas que arranca a finales del siglo XIX y se extiende hasta la década de 1920. Una época en que varios países se lanzaron en una frenética y arriesgada carrera por la conquista de la Antártida y del Polo Sur y que, a pesar de las penurias y dificultades logísticas, produjo diversos avances en varios terrenos científicos y el desarrollo de la geografía y cartografía del continente antártico. Además del mencionado Shackleton, otros nombres ilustres forman parte de la leyenda: Roald Amundsen, Robert Falcon Scott o Carsten Borchgrevink, entre otros.

Tras esta breve introducción histórica, me centraré en el cómic "En los confines del mundo: La odisea de Sir Ernest Shackleton", que narra la Expedición Imperial Transantártica británica que tuvo lugar entre 1914 y 1917. El guión de la obra corre a cargo del equipo formado por Jacques Malaterre, Jean-François Henry y Hervé Richer, dejando el apartado gráfico en manos de Olivier Frasier.

Como era de esperar, el cómic no aporta nada nuevo a la epopeya de Shackleton porque nos encontramos ante un relato fidedigno de los acontecimientos que tuvieron lugar durante la expedición a bordo del Endurance, hasta que este quedó encallado, y el posterior ejercicio de supervivencia y superación al que se vio sometido toda la tripulación. En ese sentido, el guión elaborado por Malaterre, Henry y Richer sólo tiene que relatar los hechos más relevantes de la expedición, no es necesario que inventen nada porque aquel viaje ya contiene suficientes argumentos como para convertirse en una aventura por sí misma. Y es tal la dimensión de la epopeya que, aún conociendo su desarrollo, obliga a devorar sus páginas para sobrevivir junto a Shackleton y sus valientes.

Sí me gustaría destacar el trabajo del trío francés de guionistas en el apartado humano y el desarrollo psicológico de los personajes porque aquí, más allá de la gloria expedicionaria y de la conquista de la Antártida, lo que se quiere explicar en "En los confines del mundo: La odisea de Sir Ernest Shackleton" es cómo aquel grupo de navegantes logró superar, uno tras otro, todos los obstáculos que el helado continente les lanzó de manera despiadada, ateridos de frío, agarrotados por el hambre y agotados por el titánico esfuerzo. Es un cómic vibrante e inquietante, quizá la muerte y más calamidades acechen en la página siguiente, pero siempre encontraremos a un Shackleton liderando al grupo, procurando que no se agriete, que no se rebele (cosa, por otra parte, completamente lógica y comprensible tras verse sometidos a las severas condiciones de vida), levantando el ánimo, alimentando la esperanza y aunque sus métodos no siempre fueran apreciados por la tripulación, sí terminaron resultando efectivos. Evidentemente, Sir Ernest Shackleton también tuvo sus miedos y sus dudas y éstas también quedarán reflejadas en las páginas del cómic.

Pero nada de todo eso sería posible sin la aportación de Olivier Frasier porque son sus viñetas las que insuflan vida a todo ese sufrimiento y capacidad de superación, son sus ilustraciones las que nos muestran todo aquello que tuvieron que afrontar y son sus dibujos los que permiten hacerse una idea del abrazo helado de la Antártida. Poder ver al Endurance adentrarse en esos mares remotos, esquivando glaciares, poder observar como los rostros de aquellos valientes se van demacrando conforme avanza el cómic, poder sentir la inmensidad desoladora del continente antártico... es un placer visual que acentúa las inquietudes que transmite el guión.

En definitiva, un cómic para acercarse a la figura de Sir Ernest Shackleton y su extraordinario viaje a bordo del Endurance, una historia sobre cómo sobrevivir y sobreponerse, sobre cómo el hombre, en algunas ocasiones, es capaz de levantarse, apretar los dientes y derrotar a la sombra de una muerte anunciada. Yermo Ediciones, una vez más, nos permite acercarnos a una época histórica de pioneros, aventureros y valientes que lograron, aunque algunos perdieran la vida, cumplir sus sueños.

VALORACIÓN: 8/10

lunes, 21 de noviembre de 2016

DESTROZARES. CANCIONES PARA EL FINAL DE LOS TIEMPOS - ROBE

TÍTULO: Destrozares. Canciones para el final de los tiempos
AUTOR: Robe
AÑO: 2016
ESTILO: Rock transgresivo
SELLO: El Dromedario Records

"La palabra "destrozares" es un sustantivo, pero no viene como tal en el diccionario. No pierdas el tiempo buscándola ni intentando entenderla. Solo siéntela.

En este disco hemos puesto todos lo mejor y lo más puro que tenemos dentro. Menos yo. Yo he puesto mis carencias y mis errores. He puesto mi delirio, mi falta de gusto, mi confusión, mis lágrimas, mi vanidad, mi soledad de lechuza y mis contradicciones. 

Robe atropellando a Nietzsche".

Ha transcurrido poco más de un año y Robe vuelve a lanzar un nuevo disco, "Destrozares. Canciones para el final de los tiempos". Yo sólo puedo sonreír, aunque sea una sonrisa con tintes oscuros, tintes que tiñen también las letras del cantante extremeño, pero ojo, esa oscuridad que parece emerger de lo más hondo de las entrañas de Robe también es la culpable de la brillantez de los versos. Así es su último trabajo; brillantemente oscuro u oscuramente brillante, que cada cual lo interprete a su manera.

"Lo que aletea en nuestras cabezas", como comenté en su día, era un disco que tenía una cierta continuidad con los últimos que había publicado Extremoduro, alejándose unos centímetros en su sonoridad por incluir nuevos instrumentos y otros músicos al repertorio, aunque Robe seguía escribiendo a su manera, fiel a su estilo reconocible y auténtico, pero muy volcado en todo aquello que tiene que ver, que produce, que genera y degenera el amor y sus intrincados caminos. "Destrozares. Canciones para el final de los tiempos" se aleja un poquito más aún de Extremoduro porque el rock, la guitarra y el bajo ceden protagonismo a otro tipo de cuerdas y acordes, a los vientos metálicos, a pianos, acordeones y diversos y ricos arreglos musicales (por cierto, repite la misma formación musical que en el anterior trabajo). Sus letras no han variado, el talento del de Plasencia sigue intacto, cada palabra y cada frase llevan el ADN de Robe marcado a fuego. 

"Destrozares. Canciones para el final de los tiempos" tiene un título que no lleva a engaño, que anuncia perfectamente lo que vamos a encontrar en cuanto le demos al play. Robe está cabreado, pero claro, no voy a discutirle su cabreo porque, además, comparto buena parte de ese mosqueo. Algun@s dirán que quizá es una visión un tanto negativa del mundo, que la melancolía y el pesimismo inunda sus letras, pero si echamos un vistazo alrededor o vemos las noticias de un día cualquiera... ¿alguien cree que las cosas se están haciendo bien y que la humanidad camina en la dirección correcta? Que el mundo no es de colores acabas por descubrirlo tú mismo a base de hostias, lecciones y desencuentros; no mola, pero la realidad termina poniendo las cosas en su sitio. Y obliga (iba a decir invita, pero no sería correcto) a la reflexión. Y eso hace Robe, reflexionar, quejarse, confesar y sincerarse en voz alta.

Como decía en el primer párrafo, el disco tiene un marcado contraste de luminosidad y oscuridad. Esa luz la aportan, no solamente la capacidad escriptiva (no sé si existe el palabro, pero seguro que se entiende) y descriptiva de Robe, sino también la luminiscencia que irradia de la riqueza musical. Resulta chocante porque si uno escuchara únicamente las melodías podría llegar a pensar que estamos ante un disco relativamente alegre, pero son una auténtica contraposición al desgarro y la carne viva que se percibe en sus letras. "Destrozares. Canciones para el final de los tiempos" es uno de esos discos para degustar, escuchar con atención, leer sus letras, aunque algunas de sus canciones pongan en evidencia las carencias de la sociedad, la podredumbre de la clase política y el grito de socorro desatendido de un mundo en lenta agonía medioambiental.

Os dejo con el vídeo de "Por encima del bien y del mal", espero que os guste:


Roberto Iniesta es un tipo que siempre ha ido de cara, sin adornos y sin muchas concesiones y esa es una cualidad que he aprendido a valorar con el paso de los años. Me gusta Robe, me gusta mucho. Extremoduro es mi grupo de referencia y disfruto de sus trabajos, aunque los años nos hagan cambiar a todos y arañen algo de aquella furia, pero he crecido con ellos y la madurez aposenta. Yo tampoco soy el de hace 20 años, pero sigo estando en paz conmigo mismo, por eso valoro, admiro y aplaudo la evolución lógica de Extremoduro y el paso adelante de Robe a la hora de lanzar dos discos sin sus escuderos habituales, sólo por buscar un nuevo espacio en el que expresarse, sólo por inquietudes, pero sin renunciar a su pasado porque nadie dijo que la historia de la mejor banda de rock estatal haya concluido.

Gracias, Robe.

VALORACIÓN: 8'5/10

miércoles, 16 de noviembre de 2016

UN DÍA NADA MÁS - EL DROGAS

TÍTULO: Un día nada más
AUTOR: El Drogas
AÑO: 2016
ESTILO: Rock duro
SELLO: Warner Music






Reverencias, así empiezo mi entrada, rindiendo pleitesía, quitándome el sombrero y aplaudiendo merecidamente a Enrique Villarreal, El Drogas. Estamos ante un documento sonoro y visual de aúpa, en el que queda recogido el concierto que, el que fuera líder de Barricada, ofreció en Pamplona, el pasado 2 de julio de 2016. "Un día nada más", tomad buena nota del título de este apoteósico y poderoso trabajo, un momento único e irrepetible. Y no lo digo de manera gratuita, no, es un concierto único y que, desgraciadamente para tod@s aquell@s que no pudimos ir, no volverá a suceder.

Y no es que la gira haya finalizado, quedan aún unos cuantos conciertos antes de que termine el año y pasará por Madrid, Valencia, Valladolid, Zaragoza, Barcelona, Bilbao y Pamplona, de nuevo... pero dudo mucho que tengamos el placer y la suerte de ver al cartel de lujo que acompañó a El Drogas y su banda en ese concierto, ya mítico, en tierras navarras: Rosendo Mercado, Carlos Tarque (M-Clan), Fito (Fito & los Fitipaldis), Luz Casal, Kutxi Romero (Marea), Yosi (Los Suaves), Quique González, Leiva (ex Pereza), Rulo (Rulo y la Contrabanda), Ara Malikian, Carlos Escobedo (Sôber), Iván Ferreiro (ex Los Piratas), Gorka Urbizu (Berri Txarrak), Vito (Sínkope), Álvaro y Ovidi Tormo (Los Zigarros), Julieta Itoiz (La Chula Potra), Brick Paco (Benation) e Ibai (Motxila 2, un grupo formado desde la Asociación de Síndrome de Down de Navarra).

El disco, producido por Carlos Raya y que se vende en un formato molón de doble cd y doble dvd y acompañado por dos libretos de fotos del concierto, es el mejor orgasmo posible a una gira de más de 3 años que ha tenido a El Drogas presentando el disco "Demasiado tonto en la corteza", publicado en 2013 y del que ya hablé en este blog. Una fiesta, qué coño, un fiestón al que han acudido todo ese mogollón de invitados de lujo, poniendo de manifiesto no solamente el buen momento de forma de Enrique Villarreal, sino también el respeto que le profesan sus compañeros y compañeras de profesión. Rock & roll, damas y caballeros.

"Un día nada más" incluye temas de Barricada, de Txarrena, de La venganza de la abuela y de su carrera actual, así que es un repaso de más de 2 horas de duración, aunque el concierto fue más largo, mucho más largo y repartido en tres escenarios diferentes! El Drogas arropa a su banda habitual con Selva Barón y Patricia Greham (dos coristas que le dan un toque de música negra) y Germán San Martín (teclados de alto nivel), que se suman a sus compañeros de viaje: Brigi Duque (poderosa presencia y batería), Eugenio Aristu "Flako" (bajo) y Txus Maraví (guitarra).

Este es un trabajo de rock & roll auténtico, de ese rock duro que se mamó cuando Barricada irrumpió en la primera mitad de los 80, de ese que sabe al Carabanchel de Rosendo, de ese con el que se han criado generaciones posteriores como las de Fito o Kutxi y que aún dejará huella e influencia en los grupos que estén por nacer. "Un día nada más" es un pedazo de disco, 28 canciones para disfrutar y de todos los estilos: desde el rock reivindicativo, al repaso a la Guerra Civil, desde las canciones más íntimas, a la crítica política y, cómo no, los clásicos de Barricada. El que no quiera cantar o saltar, que acuda al médico porque tiene un grave problema.

Elegir una canción de las muchas que incluye el disco doble es complicado, cada uno tendrá sus preferidas y hay auténticos bombazos como "Bahía de Pasaia", "Collar abandonado", "Oveja negra", "Barrio conflictivo" o "Azulejo frío", pero yo me he decantado por "Frío" por tres motivos: el primero porque es un homenaje a Manolo Tena, el segundo porque me encanta cómo suena y el tercero por el trío de ases que acompaña a El Drogas en el escenario:


Y nada más, espero que disfrutéis del disco y si podéis verlo en directo, no os lo perdáis.

P.d.- Enrique, si me permites copiar tu estilo, te diré que ha sido un puto placer escuchar el disco, a gusto! Y te agradeceré siempre, siempre que compusieras "Cordones de mimbre" porque es una canción preciosa y porque, aunque no la olvide nunca, siempre me recuerda a mi abuela. Gracias.

VALORACIÓN: 10/10

jueves, 6 de octubre de 2016

POWERS - BRIAN MICHAEL BENDIS & MICHAEL AVON OEMING

TÍTULO: Powers
AUTOR: Brian Michael Bendis & Michael Avon Oeming
EDITORIAL: Image Comics, Icon (Marvel), Panini
AÑO: 2000 - presente
GÉNERO: Cómic







"Powers" tiene ya unos cuantos años, de hecho, en USA empezó a publicarse en el año 2000 y, si no ando equivocado, a España llegó un poco más tarde. Era el año 2002. Por aquel entonces yo no había escuchado jamás los nombres de sus autores: Brian Michael Bendis y Michael Avon Oeming. Hoy en día esos dos tipos, que para mí eran desconocidos, son dos peces gordos en el mundillo del cómic, sobre todo Bendis. Ya han transcurrido mogollón de años y "Powers" sigue con vida, fiel a su estilo, tanto en el guión como en el trazo.

A algunos quizás os suene más por la serie que estrenaron en 2015 bajo el mismo título y que, por lo que he podido oír de algunos colegas y leer en algunas páginas web, poco o nada tiene que ver con el cómic. No la he visto, así que no puedo opinar, pero con lo que me ha llegado sobre ella... dudo que le dé una oportunidad.

Pero volvamos a los cómics de Bendis & Oeming, una mezcla de novela negra, superhéroes e historias de detectives. ¿Cuál es la gracia de "Powers"? pues que la policía tiene una división encargada de investigar los casos que atañen a los superhéroes, sean estos villanos o no. Los superhéroes, más allá de ocultar sus verdaderas identidades, son personajes famosos, casi estrellas (portadas de revista, entrevistas televisivas, blogs de internet, productos de merchandising, películas, etc.), adoradas por buena parte de una sociedad que se ha habituado a verlos surcar los cielos y pelearse en mitad de a calle haciendo gala de sus poderes. Ese es, a grandes rasgos, el escenario que nos platean los autores de "Powers".

Además, nada sería lo mismo sin el dúo de protagonistas: Christian Walker y Deena Pilgrim, detectives del departamento de homicidios especializado en superhéroes. Una pareja bastante peculiar, tanto en lo físico, como en su carácter y en el modo de afrontar las situaciones... pero funcionan y con eso no me refiero a si logran resolver los casos. Es una pareja que funciona perfectamente para el lector: su relación personal y los consiguientes diálogos resultan interesantes, frescos y divertidos.

El planteamiento es original... ¿en serio la policía puede detener e interrogar a los superhéroes? al fin y al cabo son polis normales, armados con sus pistolas y su antibalas, pero ningún arma o defensa específica contra los hombres y mujeres con capa que sobrevuelan la ciudad. Con un par, sal a la calle a hacer cumplir la ley a tipos capaces de volar, desintegrarte o reventar una pared de un puñetazo.

Bendis y Oeming tienen plena libertad a la hora de desarrollar las historias y cómo explicarlas, sin demasiados tapujos y el hecho de que el enfoque y punto de partida de la serie sea novedoso, convierte a "Powers" en un producto singular. Ojo, con esto no estoy diciendo que sea una obra maestra o que cada número de la serie merezca ovaciones cerradas, simplemente quiero decir que se trata de un cómic interesante, entretenido, con un trabajo gráfico atractivo y que aporta un soplo de aire fresco al género superheroico.

Brian M. Bendis es fiel a su concepto del superhéroe, restándole ese toque de glamour y el aura de divinidad, para volverlos más mundanos y terrenales, sacando a relucir sus defectos, debilidades e incluso su lado más oscuro. Así que los humaniza, siguen siendo sobrehumanos, pero nos enseña que tienen mierda bajo la alfombra... como casi todos. Por su parte, Michael A. Oeming aporta su peculiar estilo, próximo al cartoon, y utilizando los claroscuros y las sombras con bastante acierto, tal vez no sea el mejor artista del mundillo, puede que no guste demasiado, pero a mí me parece un estilo muy efectivo, con regusto cinematográfico y apropiado para "Powers".

El cómic resulta próximo, por la fluidez de los diálogos, porque son cotidianos, porque los personajes terminan hablando posiblemente como hablarías tú con algún colega y porque además tienen un punto ingenioso y un humor negro latente.

Por todo ello, "Powers" es una lectura recomendable, pero con una última advertencia: cuando terminéis un número, dejad un tiempo hasta el siguiente porque el principal defecto de "Powers" es que tiende a repetir ciertos esquemas que, por mucho que resulten efectistas y sean novedosos, al final, podrían caer en la monotonía. Cierto que, como toda serie de detectives, el trasfondo por narices será el de resolver el caso de turno y cierto que, también como toda serie de detectives, el hilo conductor será la pareja de polis, Walker-Pilgrim. Eso implica que algunas escenas (interrogatorios, partes de la investigación, momentos en la comisaría, etc.) se repitan porque así lo demanda el cómic por mucho que haya diferentes arcos agumentales... por eso mismo conviene tomarse un respiro entre lectura y lectura de "Powers".

Espero que lo disfrutéis, salud!

VALORACIÓN: 7'5/10